Con una masiva asistencia de fieles, nuestro templo parroquial acogió la solemne celebración en honor a nuestro patrono, San Vicente de Paúl. La Santa Misa, que tuvo lugar a las 12:00 horas, congregó con gran entusiasmo a las comunidades de San Vicente, San Pedro y Santa Luisa de Marillac, las tres comunidades que dan vida a nuestra parroquia, transformándose en un emotivo momento de comunión, oración y profunda gratitud.
Un doble motivo de gratitud y celebración
La Eucaristía fue presidida por el P. Luis Chávez, vicario parroquial, quien precisamente ese mismo día festejaba un hito muy significativo para su vida y para nuestra comunidad: su 32° aniversario de ordenación sacerdotal.Los fieles presentes acompañaron con un cariñoso aplauso y oraciones el fecundo ministerio del Padre Luis, agradeciendo su entrega incondicional al servicio del Pueblo de Dios.
Por su parte, la homilía estuvo a cargo de nuestro párroco, el P. Carlos de la Rivera, quien centró sus palabras en el núcleo del carisma que nos convoca.
Artífice de una verdadera escuela de humanidad
Durante la predicación, el P. Carlos recordó las palabras compartidas por el Papa durante su reciente visita a Francia, donde definió a San Vicente de Paúl como el artífice de una verdadera escuela de humanidad. Profundizando en este concepto, el párroco entregó un potente mensaje a la asamblea:
«No se puede ser vicentino sin ser cristiano, y no se puede ser cristiano sin ser verdaderamente humanos».
Asimismo, detalló que ser parte de esta escuela y vivir la humanidad desde la fe implica comprometerse activamente con el Evangelio a través de actitudes concretas:
«Humanidad significa ser misericordiosos, compasivos, solidarios y luchadores incansables por la paz, la justicia y la equidad».